Disfagia Orofaríngea Neurogénica

En este nuevo post hablaremos sobre la disfagia, centrándonos en concreto en la disfagia orofaríngea neurogénica.

Hablamos de disfagia cuando hay un desorden en la coordinación de los movimientos de la deglución por alteración neurológica o estructural, con un riesgo de penetración o aspiración endolaríngea. Es cualquier dificultad ocurrida desde que ponemos el alimento en la cavidad oral  hasta que llega al estómago.

La disfagia ocurre por una causa funcional o estructural y puede ser un proceso agudo/progresivo, intermitente/constante.

Normalmente la disfagia es causa de enfermedades que afectan al sistema nervioso central (SNC) como las enfermedades neurodegenerativas, ictus o tumores, en especial de cabeza y cuello. En ocasiones también son causa de los tratamientos que se llevan a cabo en los procesos tumorales.

Las disfagias las podemos clasificar en de diversas formas, pero, como hemos comentado antes, en este artículo nos vamos a centrar en uno de los tipos de disfagia objeto de intervención de los logopedas y fonoaudiólogos, como es la disfagia orofaríngea neurogénica (DON) la cual es causada por enfermedades o traumas del SNC.

La disfagia orofaríngea neurogénica  se manifiesta a través de ciertos desórdenes como: desórdenes de la masticación, dificultad para iniciar la deglución, regurgitación nasal, sialorrea y tos o atragantamiento durante la alimentación.

El paciente con disfagia puede quejarse de dolor en el pecho, sensación de alimento en la garganta o cansancio excesivo al terminar de comer, pero también es común que la persona no sea consciente de su dificultad, siendo ésta una disfagia asintomática debido a la disminución de la sensibilidad laríngea y ausencia del reflejo de tos, o bien porque el paciente esté afectado neurológicamente  y se enmascare el dolor del DON.

También debemos tener en cuenta que el problema en la alimentación puede ser el primer signo de una enfermedad neurológica, por ejemplo: ictus, enfermedades neurodegenerativas o tumores del SNC.

A la hora de analizar este síntoma, podemos realizar una evaluación directa o indirecta. Será una evaluación directa si se ofrece alimento al paciente, si no se le ofrece se le llamará indirecta.

En la evaluación directa se probará con diferentes texturas que van desde la sustancia líquida hasta el sólido, comenzando por aquella que veamos oportuna teniendo en cuenta las características del paciente. Además de la evaluación realizada por el logopeda, siempre se recomienda una valoración objetiva, como es el caso de la videofluoroscopia, que es la prueba más utilizada en la actualidad en casos de sospecha de disfagia, donde se analiza la dinámica de la deglución en todas sus fases (preparatoria-oral, faríngea y esofágica) y así poder determinar la presencia de aspiraciones a través de un equipamiento radiológico; o bien la fibroscopia.

La rehabilitación de la disfagia se llevará a cabo por especialistas que estén preparados para tratar este tipo de casos y que conozcan los diferentes métodos que pueden utilizarse para tal fin, como es el caso de ejercicios de motricidad orofacial, vendaje neuromuscular o la electroestimulación.

Si conoces a alguien que presente disfagia o tenga sospecha de ello, no dudes en ponerte en contacto con un logopeda colegiado y especializado en este campo, el cual podrá ayudarte y asesorarte.

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